Los derechos humanos de las mujeres: bajo ataque.

Esta semana nos toca hablar de derechos humanos. Mientras el feminismo combate con fuerza cualquier tendencia a retroceder en avances de igualdad en los países occidentales, siguen existiendo multitud de violaciones de los derechos humanos en todo el mundo. En países en desarrollo es donde encontramos los ejemplos más espeluznantes. Todavía millones de mujeres dependen de sus maridos o padres para acceder a la propiedad privada (vivienda y tierra), la violencia de género sigue estando permitida por ley en muchos países y se niegan sistemáticamente derechos a la salud sexual y reproductiva.

La discriminación por motivo de sexo está contemplada en prácticamente todos los tratados internacionales y la CEDAW se encarga de monitorizar las discriminaciones contra las mujeres en todo el mundo desde que se aprobara la Convención en 1981. No obstante, vemos como en países como Estados Unidos, donde la legislación depende en gran medida de cada uno de los estados y no de las decisiones federales, se atenta contra los derechos de las mujeres y las niñas. Veamos un ejemplo reciente.

Este año, el estado norteamericano de Louisiana ha sido noticia por la promoción de una ley del aborto que establece restricciones que impiden la libre decisión sobre nuestro cuerpo. Una vez detectado el latido del feto (lo cual ocurre desde las primeras seis semanas) está prohibido abortar. Esto quiere decir que alguien que tarda en darse cuenta de que está embarazada, ya no tiene vuelta atrás. Lousiana se suma a la ola conservadora estadounidense que ya ha prohibido el aborto en otros estados como el de Alabama (solo si la vida de la madre está en riesgo y no contempla los casos de violación o incesto) y ha restringido el acceso a ese derecho en otros muchos (Kentucky, Ohio, Mississippi, Georgia,…). Ninguna de estas leyes ha entrado en vigor todavía, pero el hecho de que la legislación antiabortiva se expanda refleja cómo nuestras sociedades buscan la manera de volver a controlar y dominar el cuerpo de las mujeres.

El año pasado, el proyecto de ley en Argentina para despenalizar el aborto fue rechazado, lo que ha movilizado al colectivo feminista como nunca antes. La prohibición no ha terminado con los abortos clandestinos que se llevan la vida de muchas mujeres ni ha podido combatir los embarazos en niñas y adolescentes, muchos frutos de la violación intrafamiliar. El hecho de que los votos por la libre elección no logren ser suficientes en muchos países latinoamericanos está relacionado con la religión, con la baja representación parlamentaria de las mujeres y con los argumentos moralistas que ignoran las complejidades de una decisión como esa.

También México ha dado mucho de que hablar por su elevado índice de feminicidios, lo que ha contribuido a fortalecer la causa feminista en el país. El aumento de más de un cien por cien en los últimos tres años en la cifra de feminicidios es cuanto menos dramática. Esta cifra no incluye todos los asesinatos contra mujeres, ya que solo aquellos con componente de género explícito constituyen feminicidio, por lo que las cifras alcanzan hasta 160%. Más de la mitad de la república mexicana tiene puesta la alerta contra la violencia de género, a lo que las feministas mexicanas responden “que sean los hombres los que se queden en casa para que nosotras podamos salir sin miedo”, en lugar de implantar el miedo y restringir la vida pública de la mujer.

En España, las agresiones múltiples desde 2016 ascienden a 134, lo que representa tres o cuatro veces más el número de violadores, puesto que por cada víctima hay varios hombres agresores. Además, el 33.3% de las víctimas son menores de edad, causándoles daños de por vida. Como cita la web de geoviolenciasexual.com, “los datos demuestran que no se trata de casos aislado. Forman parte de la cultura de la violación. Este tipo de agresiones sexuales intentan reforzar el control social y limitar la libertad de movimiento de las mujeres”.

No todo es malo, según el reporte 2018-2019 de ONU Mujeres, se adoptaron o reformaron 44 leyes en 25 países que protegían los derechos de las mujeres. El problema es que damos dos pasos y nos hacen retroceder uno, por eso es importante seguir luchando porque la igualdad no vendrá fácil mientras nos encontremos con una respuesta machista por aquellos que aún detentan el poder y pueden bloquear nuestros avances. Los derechos humanos de las mujeres siguen violándose en todas las esquinas del mundo, nos siguen matando por ser mujeres, lo que no saben es que estamos en pie de guerra y nuestro himno es la sororidad.

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