Sobrecargada mentalmente, ¿te has sentido así?

Hoy quisiera reflexionar en alto en este post un poco más personal que de costumbre. Y es que es uno de esos días en que todo se nubla y las preguntas te acechan, poniendo en duda toda tu cotidianidad. ¿Estoy enfocando bien mi carrera? ¿Estaré siendo lo suficiente paciente con mi hijo? ¿Es esta la vida que quiero? No soy yo dada a momentos dramáticos y oscuros, por lo que estos días siempre me dejan apática, agustiada y, en última instancia, desubicada. Me abandonan en la sensación de que debo tomar el timón y girarlo, pero ¿hacia dónde? ¿Voy en ruta o ya ando torcida?

Me encuentro terminando la tesis de mi segundo máster y a quince días de presentarla aún no me ha calado la idea de que quizás entonces lo vea todo desde otra perspectiva. Con más calma, sin las prisas que me han acompañado los últmos meses para conciliar todas las esferas de mi vida. En quince días, podré atacar esa torre de deliciosos libros que me esperan desde hace meses y pasarme noches enteras leyendo. Como escritora, siempre me preguntan qué recomiendo como lectura y hace poco alguien se sorprendió de que siempre le descubriera una nueva escritora. No lo hice adrede al principio, pero a medida que pasaron los años me incliné cada vez más hacia leer novelas escritas por mujeres. Los personajes femeninos me invitaban a empatizar más y la profundidad emocional de las obras suele ser mayor. Ahora ya prácticamente solo leo a mujeres, quizás porque, como escritora, entiendo lo difícil que es ser escuchada o leída. Es una labor de años de trabajo que nadie te garantiza vaya a romper el techo de cristal de un mundo literario profundamente masculinizado.

La maternidad tampoco es carrera fácil. Te aparecen pequeños obstáculos en las distintas fases, que consiguen poner a prueba tu paciencia. Que si no duerme, que si no come, que si llora mucho, siempre hay algo que te tiene alerta. La crianza es una labor ardua. Compartir tus miedos, tus dudas o tus verdades te pueden colocar en el banco de las malasmadres. La soledad de la maternidad no tiene igual, porque aún entendiendo lo que sientes cuesta mucho explicarlo sin que se te juzgue socialmente como egoísta.

Cuando somos niñas pensamos que diseñaremos nuestra propia vida a nuestro antojo. Luego se te van aglomerando las circunstancias y una tiene que seguir remando con toda esa carga inesperada. Normal que de vez en cuando se nos meta agua en el bote y nos haga preguntarnos si el esfuerzo nos llevará a buen puerto. Esta característica forma parte de lo humano y no creo que nos sintamos así de empujadas por el destino solo las mujeres. Lo que sí es cierto es que la carga social en nosotras es mayor porque a estas generaciones ya nos han educado en desarrollar una carrera profesional, tener una vida social activa, una pareja que cumpla unos parámetros específicos y unas criaturas sanas y curiosas. Las expectativas relacionadas con el éxito femenino unifican lo público y lo privado: el hogar y la profesión. Los hombres son considerados exitosos exclusivamente basándose en las metas profesionales obtenidas.

Sacaré el agua de mi bote y seguiré remando, ¡cómo no! Al fin y al cabo no es más que cargamento liviano, un peso de ideas preconcebidas y expectativas sociales que no tengo que cumplir si me mantengo firme en mis principios. Sin embargo, hoy me he calado. Son mis personajes los que me rescatan, los que me hablan para contarme que sus vidas dependen de mi pluma y me animan a seguir. Los que habéis leído mis novelas sabéis que a mi me gustan los personajes muy desgranados y todas estas dudas y miedos conforman luego los de mis personajes, como el de Ena a no cumplir sus últimos deseos o los de Verónica de no confiar en sus pasionales criterios. Hay algo de mí en todo lo que escribo, al igual que hay algo de todx el que se ha cruzado en mi destino.

2 respuestas a “Sobrecargada mentalmente, ¿te has sentido así?

  1. Hola Inés, me ha gustado tu post y tu discurso. Tengo que admitír que leo más literatura de hombres que de mujeres aunque me haya atrevido con Virginia Woolf y lo haya intentado con Beauvoir.
    Tenemos que dar más visibilidad a las mujeres porque estamos demasiado acostumbrad@s a él duscurso masculino y a identificarnos con imágenes que muy posiblemente no forman parte al 100% de nuestra naturaleza femenina. Creo que tenemos otra mirada de los acontecimientos del mundo y sentimos un conflicto interno profundo por no reconocernos o identificarnos con ella.
    Y ya que estoy aquí , te pido una sugerencia de alguna autora que conozcas. Hay que difundir la creatividad femenina. Gracias y un abz

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    1. Hola Isabel,

      Muchas gracias por tus comentarios 🙂 Te recomiendo clásicos como los de Isabel Allende, que es una autora maravillosa. Luego, las novelas africanas de Chimamanda Ngozi Adichie también son magníficas y relatan con brillantez la mirada femenina frente a los conflictos armados. Españolas: Luz Gabás y María Dueñas, me encantan. Mexicanas: Sofía Segovia y Laura Esquivel. Estadounidenses: Cristina Hernández y Brit Bennett. Espero que esto te de para empezar. Mis novelas, por su puesto, a tu disposición, todas parte de una mirada feminista que me es innegable. Un abrazo y espero nos sigas los pasos.

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