Justin Trudeau acusado de falso feminista

Cuarenta delegadas de la Cámara de los Comunes de Canadá le dieron la espalda al Primer Ministro Justin Trudeau en forma de protesta ante la reciente expulsión de dos ministras (mujeres), lo cual ha puesto en jaque su imagen como feminista declarado. El martes pasado, Trudeau expulsada a Jody Wilson-Raybould (anterior ministra de justicia y fiscal general del estado) y a Jane Philpott (antigua tesorera) del Partido Liberal. La decisión vino después de haberse revelado que Wilson-Raybould había grabado secretamente una conversación con un miembro superior del gobierno, alegando Trudeau la pérdida de confianza por parte del partido en las dos mujeres.

Sin embargo, muchas voces de apoyo se han levantado a favor de las compañeras de partido expulsadas y ha salido a la luz que miembros del gobierno de Trudeau habían presionado a Wilson-Raybould cuando era fiscal general para resolver un caso de corrupción y fraude que se estaba investigando en la empresa de ingeniería SNC-Lavalin. Una condena criminal habría impedido que la empresa licitara a contratos públicos, poniendo en riesgo miles de puestos de trabajo, por lo que el Gobierno lo consideró materia política. Wilson-Raybould declaró haber experimentado una interferencia política en sus funciones y dimitió del gabinete en febrero, junto a Philpott, quien declaró dimitir como acto de conciencia y solidaridad. Ambas, en cambio, continuaron siendo miembros del Partido Liberal, hasta ser recientemente destituidas por el Primer Ministro.

La expulsión tuvo lugar el día antes de que 338 mujeres seleccionadas de entre todo el territorio canadiense se juntarán en el Congreso para el evento de Daughters of the Vote, una iniciativa que da a mujeres jóvenes de entre 18 y 23 años la oportunidad de dirigirse a los líderes gubernamentales sobre cuestiones que les interese tratar. El discurso de Trudeau a las “hijas del voto” no recibió la cálida bienvenida que se esperaba y, una a una, las mujeres se fueron levantando de sus asientos y dándole la espalda.

Trudeau comenzó su discurso diciendo lo maravilloso que era encontrar la Cámara tan llena con “el futuro de este país” y explicó que los desacuerdos eran parte intrínseca de la política, pero que también escuchar todas las voces constituía su esencia. “Nadie aquí debería de tener que elegir entre creer” a un bando u a otro, dijo alegando a la variedad de perspectivas y opiniones respecto a la polémica: “nada asegura que uno tiene que tener razón frente al otro”. Continuó su discurso refiriéndose a la diversidad (clave en su posicionamiento político y fundamento de todos sus discursos públicos) para decir que la “la diversidad solo funciona si hay confianza” y la confianza “se rompió” a partir de la actuación de Wilson-Raybould.

A raíz de este incidente, la proclamación como feminista de Justin Trudeau ha sido puesta en duda. Brit Sippola dijo sin rodeos que no creía que el Primer Ministro fuera de verdad feminista, levantando todo un debate al respecto. En medio de un evento que sirve para empoderar a las mujeres jóvenes y encaminarlas hacia su participación activa en materias que las afectan directamente, muchas se preguntaron de qué servía levantar la voz antes las injusticias cuando dos ministras acababan de ser sancionadas precisamente por decir lo que pensaban y por denunciar la interferencia de las capas altas de la política en una causa judicial.

Cabe añadir, que se interconectan aquí dos discriminaciones que componen la problemática más importante de este país: Wilson-Raybould es la primera indígena (y la tercera mujer) que ha logrado ser fiscal general del estado. La violencia contra las mujeres indígenas en Canadá ha sido continuamente señalada por la CEDAW en sus informes y es que las tasas de homicidio de las mujeres aborígenes son siete veces superiores al del resto de mujeres canadienses. Su representación pública, la apropiación de su propia voz y la visibilidad de su vulnerabilidad es esencial para abordar un problema que se enraíza en los orígenes de la colonización. Las voces feministas han señalado, a lo largo de las últimas décadas, que este colectivo vive una doble discriminación: la de ser mujer y la de componer una minoría racial. Por tanto, no solo las mujeres en general sino también los grupos de mujeres aborígenes luchando por sus propios derechos han encontrado en estas expulsiones razones para dudar sobre los compromisos reales por la igualdad del Partido Liberal canadiense.

Justin Trudeau se autoproclamó feminista desde el inicio de su candidatura, cuando en 2015 creó un gabinete igualitario; y cuando le preguntaron por qué le daba tanta importancia a la paridad de género respondió “Porque estamos en 2015”. Wilson-Raybould estaba junto a él en ese día, lanzando un mensaje optimista de que el cambio llegaba para la mujer indígena. Este año, fue sustituida en funciones por un hombre. En 2016, durante la comisión sobre el estado de la mujer de Naciones Unidas (60th Commission on the Status of Women) Trudeau explicó su posicionamiento como una obviedad, alegando que todo el mundo debería ser feminista porque quedaba mucho por hacer para lograr la igualdad real. Ya al final de su legislatura, parece que el proyecto feminista se ha quedado en la superficialidad y muchas mujeres de su entorno le están dando la espalda. Si bien es cierto que la confianza se haya podido romper dentro del Partido Liberal hacia las “miembras” expulsadas, políticamente hablando la estrategia les va a pasar factura en las próximas elecciones.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s