El matrimonio infantil en Estados Unidos desde una perspectiva de género

En Estados Unidos, los contratos matrimoniales son regulados por cada uno de sus estados, al igual que el divorcio. Los acuerdos matrimoniales han evolucionado con los años, representando no solo el amor romántico y el deseo de procreación, también los acuerdos económicos y de seguridad familiar, siendo cada vez más común la separación de bienes antes de la ceremonia. A lo largo de los años, las leyes se han ido adaptando a la ampliación de derechos civiles por parte de los distintos colectivos, desde la autonomía legal de las mujeres a la hora de manejar sus finanzas y herencias, pasando por la regulación de los matrimonios interraciales hasta llegar en años recientes a la inclusión en ciertos estados de los matrimonios entre personas del mismo sexo. Las parejas casadas poseen ciertos derechos y beneficios como aquellos referidos a los esposos/as de empleados estatales y militares. Además, el casamiento permite compartir los derechos legales como emigrantes. Las deducciones de impuestos como conjunto familiar también benefician a los ciudadanos casados. Por otra parte, es la pareja matrimonial quien tendrá poder sobre la decisión médica de su contraparte en caso de estar este impedido. La custodia de los descendientes también es compartida. Y una larga lista de derechos y responsabilidades implícitos en el contrato matrimonial.

Para casarse, las autoridades de cada estado proveen de una licencia matrimonial que debe acatar la ley de ese territorio. Es en este punto en el que nos encontramos con los diferentes estatutos territoriales y sus normativas de mínimos, llamando la atención la permisividad que existe respecto a la aprobación de licencias matrimoniales a los menores de dieciocho años.

El matrimonio infantil en Estados Unidos

En marzo de 2016, la agencia de cooperación internacional estadounidense USAID en su Estrategia Global para el Empoderamiento de las Niñas Adolescentes, declaró que el matrimonio infantil suponía una violación de los derechos humanos, que producía repercusiones devastadoras para las niñas, poniendo un trágico fin a su infancia[1]. En su desarrollo expone que la pobreza y la exclusión social son el agravante de esta situación que fuerza a muchas familias a entregar a sus hijas a matrimonios forzados. La adolescencia se presenta como un momento de vital importancia en la vida de las niñas para poder salir de la espiral de pobreza a través del acceso a la educación. Según este texto, el abandono escolar incrementa el riesgo de matrimonios infantiles y embarazos tempranos, extirpando a las niñas de su productividad social y económica.

Muchas organizaciones no gubernamentales de incidencia política en Estados Unidos han utilizado esta declaración reciente por parte de la agencia federal para recriminar los escasos esfuerzos que se hacen en la lucha contra el matrimonio infantil en territorio americano. La legislación de los estados permite a los menores de dieciocho años casarse antes incluso de obtener derechos como el del voto, el del consentimiento sexual o el del divorcio. Los Objetivos del Milenio deben comenzar por abordar las violaciones de derechos nacionales antes de embarcarse en proyectos internacionales. Es por ello que la recogida exhaustiva de datos en los últimos años y su utilización por parte de estas organizaciones ha logrado que varios estados modifiquen sus estatutos para corregir esta carencia, aunque todavía son muchos los que dejan a discreción de padres, tutores legales y cortes judiciales locales la decisión sobre el futuro de las niñas adolescentes.

En la economía actual, la educación y el ingreso económico están íntimamente relacionados. Las niñas que contraen matrimonio antes de su edad adulta, abandonando por tanto el colegio o no accediendo a estudios de grado superior, se ven abocadas a la pobreza. Las madres adolescentes raramente retoman sus estudios tras el parto. Además, está probado que la salud de este colectivo empeora a causa de los embarazos tempranos, la malnutrición y las enfermedades de transmisión sexual. Ciertos estudios demuestran que la dependencia legal, emocional, económica y quizás violenta que viven los menores casados con adultos genera además afecciones psicológicas graves. Por otra parte, el riesgo de vivir situaciones de violencia doméstica es hasta tres veces superior[2].

Análisis de la legislación por estado

El 88% de los países del mundo contempla en sus legislaciones la edad mínima de dieciocho años para contraer matrimonio. Estados Unidos es una excepción.

Los estatutos de cada estado del territorio estadounidense varían en cuanto a la edad mínima para contraer matrimonio, así como en las condiciones bajo las que los enlaces puedan producirse. El permiso parental y los embarazos en menores son causas legales de matrimonios forzados. La problemática se enraíza en el hecho de que no haya un mínimo de edad legal para contraer matrimonio en la mayoría de los estados en caso de darse esas dos excepciones (permiso paternal o embarazo), alimentando altos índices de enlaces forzados entre niñas y hombres adultos, encubriendo incluso casos de violaciones cuya consecuencia ha sido el embarazo no deseado.

La generalidad de los estados entiende que la mayoría de edad (“legal adulthood”) es a los dieciocho años. Sin embargo, la regulación de las edades de matrimonio no toma en consideración esa edad adulta de forma unánime, permitiendo además edades mínimas diferentes según el género, como veremos a continuación.

Los estados que contemplan la posibilidad de contraer matrimonio para los menores de dieciséis años de edad son los siguientes:

  • Alabama (Code 30-1-4 & 30-1-5), Illinois (750 III Comp. Stat. 5/203 & 5 /208), Iowa (Code 595.2), District of Columbia (Code 46-403 & 46-411), Minnesota (Stat. Ann. 517.02), Georgia (Code Ann. 19-3-2), Montana (Code Ann. 40-1-202), North Dakota (Cent. Code 14-03-02), South Dakota (Codified Laws 25-1-9), South Carolina (Code 20-1-100), Vermont (Stat. Tit. 18, 5142) y Wisconsin (Stat. Ann. 765.02): Entre los dieciséis y los dieciocho años se requiere consentimiento de ambos progenitores. En caso de que los padres o tutores legales no puedan ser localizados, un juez dictará la capacidad de casamiento.
  • Connecticut (HB 5442): hasta octubre de 2017 no se hizo efectiva la nueva legislación a este respecto, careciendo este estado de edad mínima para casarse hasta ahora. Además, a partir de este año se requiere aprobación judicial entre los dieciséis y los dieciocho años como en los casos anteriores.
  • Sólo el estado de Virginia (Code 20-45.1, 20-48, 16.1-331, 16.1-332, 16.1.333) establece la edad mínima de casamiento en los dieciocho años con la única excepción de que aquellos mayores de dieciséis años prueben ante el juez estar emancipados y casarse de manera voluntaria. Las pruebas que la ley impone para dicho requerimiento incluyen todas las penas, convicciones, órdenes de alejamiento y otros documentos judiciales que prueben encontrarse libres de presiones externas. En esta misma línea nos encontramos al estado de Texas (SB 1705) que, desde septiembre de 2017, ha aprobado la edad mínima en dieciocho años, permitiendo casarse también a los mayores de dieciséis emancipados. Hasta ahora, Texas no contaba con ningún tipo de restricción por edad a la hora de contraer matrimonio si existía consentimiento familiar (Fam. Code 2.003, 2.009, 2.101, 2.102, 2.103).

Existen dos estados, Nebraska y Oregón, en los que las excepciones comienzan a partir de los diecisiete años:

  • Nebraska (Rev. Stat 42-102, 42-105, 42-107, 43-2101): Establece la edad adulta en diecinueve años, de modo que los menores entre diecisiete y diecinueve años requieren autorización de sus progenitores (o tutores legales), o en su caso, consentimiento judicial.
  • Oregon (Rev. Stat. 106.010, 106.050 y 106.060): Entre los diecisiete y los dieciocho años, se requiere autorización paternal, de un tutor legal o de un juez.
  • New York (A5524-B): A partir de julio de 2017, se hizo efectiva la nueva ley que eleva el mínimo de edad a los diecisiete años si se cuenta con aprobación de un juez, quien a su vez evaluará su nivel de emancipación familiar antes de conceder la licencia matrimonial. Hasta este año, este estado permitía el casamiento de los mayores de catorce años siempre y cuando un juez lo autorizara, así como el de los mayores de dieciséis con consentimiento familiar (Dom. Rel. Code 15).

A continuación, los nueve estados que incluyen en sus estatutos excepciones que permiten contraer matrimonio a los mayores de trece, catorce o quince años según el caso:

  • Alaska: se establece la edad mínima en dieciocho años (Stat. 25.05.011), con posibilidad de casarse desde los dieciséis con consentimiento paternal, de un tutor legal o un juez (Stat. 25.05.111). Con la excepción de que un juez puede otorgar licencia matrimonial a los mayores de catorce años si es en favor del “mejor interés” del menor, quedando esta decisión a expensas de las autoridades judiciales (Stat. 25.05.171).
  • North Carolina: se establece la edad mínima en dieciocho años, con posibilidad de casarse desde los dieciséis con consentimiento paternal, de un tutor legal o un juez, excepto si el menor está demostradamente emancipado (G.S. 51-2).Con la excepción de un embarazo (o nacimiento), cuando un juez puede otorgar licencia matrimonial a los mayores de catorce años si es en favor del “mejor interés” del menor, quedando esta decisión a expensas de la justicia tras escuchar alegatos de familiares de ambas partes (G.S. 51-2.1).

Los estados siguientes incluyen en sus legislaciones territoriales excepciones para el permiso matrimonial a mayores de quince años:

  • Hawaii (Rev. Stat. 572-1, 572-2, 572-9, 572-10): La edad mínima es de dieciocho años, pero los mayores de quince años podrán solicitar una licencia matrimonial con consentimiento escrito de sus padres, tutores legales o un juez.
  • Indiana (Code 31-11-1-[4-6], Code 31-11-2-[1-3]): La edad mínima se sitúa en los dieciocho años. Entre los quince y los dieciocho se requiere sin excepción consentimiento de padres, tutores o un juez. Además, esta normativa recoge el caso de embarazo o maternidad/paternidad de los menores como alegaciones a tener en cuenta por la corte a la hora de entregar las licencias matrimoniales.
  • Kansas (Stat. Ann. 23-2505): Los jóvenes heterosexuales de quince años podrán casarse si un juez considera que favorece el “mejor interés” y se cuenta con consentimiento de sus padres. Los heterosexuales entre dieciséis y diecisiete años solo requieren permiso del juez, sin necesidad de aprobación familiar. En el caso de los enlaces entre personas del mismo sexo, este estado sólo permite casarse a los mayores de dieciocho sin excepción.
  • Maryland (Fam. Law Code Ann. 2-301): Entre los quince y los dieciocho años, los menores pueden contraer matrimonio con consentimiento familiar (o de un tutor en su caso). En caso de no obtener dicho consentimiento, el juez puede autorizar la unión si se presenta como prueba médica confirmación de embarazo.
  • Utah (Code 30-1-2, 30-1-9): Los menores entre quince y dieciocho años requieren consentimiento y autorización judicial que analice la voluntariedad y el “mejor interés” para ambas partes. Este estado obliga a tomar cursos prematrimoniales para obtener la licencia matrimonial por parte de menores.

El estado que recoge el límite de edad más bajo es el de New Hampshire (Rev. Stat. 457-[4-8]), que sitúa dos excepciones diferenciadas por sexo para los menores de dieciocho años: el ser mayor de trece para las niñas y mayor de catorce para los niños, ambos con estricto consentimiento familiar, de un tutor o de un juez. Este estado establece que no habrá excepciones aplicables a los matrimonios entre personas del mismo sexo, que deben por ley superar los dieciocho años de edad.

Como última categoría, nos encontramos con aquellos veinticinco estados que no incluyen en sus estatutos un mínimo de edad para contraer matrimonio, permitiendo el casamiento de niños y niñas de cualquier edad:

  • Arizona (Rev.Stat.Ann. 25-102 y 25-122), Arkansas (Code Ann. 9-11-[102-103] y 209), California (Fam. Code 301-304), Colorado (Rev. Stat. 14-2-106, 14-2-108), Delaware (Code tit. 13, 123), Florida (Stat. 741.04 y 741.0405), Idaho (Code Ann. 32-202 y 32-302), Kentucky (Rev. Stat. 402-020 y 402-210), Louisiana (Child. Code 1545-1549 y Rev. Stat. Ann. 9:225), Maine (Rev. Stat. tit.19-A, 652), Massachusetts (Gen. Laws ch.207, [7, 24, 25, 27, 33A, 34]), Michigan (Comp. Laws 551.51, 551.103, 551.201), Mississippi (Code Ann. 93-1-5), Missouri (Rev. Stat. 451-020 y 451.090), Nevada (Rev. Stat. 122.020 y 122.025), New Jersey (Stat. 37:1-6), New Mexico (Code 40-1-6), Ohio (Rev. Code 3101. [01-05]), Oklahoma (Stat. Ann. Tit.43, 3 y 5), Pennsylvania (Cons. Stat. Ann. 1304), Rhode Island (Gen. Stat. 15-2-11), Tennessee (Code Ann. 36-3-[104-107]), Washington (Rev. Code. 26.04.010 y 210), West Virginia (Code 48-2-301, 48-2-103) y Wyoming (Stat. 20-1-102, 103 y 105): Los jóvenes entre dieciséis y dieciocho años requieren consentimiento paterno, de un tutor legal o de un juez. A excepción de Mississippi, donde ese consentimiento se extiende hasta los veintiún años. Los menores de dieciséis años, además, deberán obtener permiso de la corte, con intención de demostrar la voluntariedad de la unión, el “mejor interés” para ambas partes y establecer las condiciones para que se produzca el matrimonio (continuada escolarización, cursos prematrimoniales, etc.) Se considerarán por parte del juez los antecedentes penales de los menores y los certificados médicos en caso de embarazo para determinar ese “mejor interés”.

Análisis de la problemática según las cifras

Hay que considerar que el consentimiento adulto para el casamiento infantil no otorga otros derechos como el del divorcio o la presentación de querellas legales en caso de maltrato doméstico (ni la acogida en centros sociales a este efecto) u órdenes de alejamiento, dejando a los menores desprotegidos y forzados a permanecer en dicho matrimonio hasta su mayoría de edad. De hecho, si un menor huye de su domicilio debe ser devuelto por las autoridades. Los únicos dos estados que otorgan plenos derechos a los menores casados emancipados son California y Florida. Ni siquiera las leyes de protección del menor incluyen artículos referentes a casos de abusos en matrimonios, quedando los menores totalmente desatendidos por parte de las autoridades que no saben cómo operar ante ese vacío legal.

Sin embargo, donde quisiera dirigir la atención es a la preocupante brecha de género en los matrimonios infantiles. Entre el año 2000 y el 2015, se casaron en Estados Unidos más de doscientos mil niños y niñas menores de dieciocho años. De estos, el 87% fueron mujeres y el 86% se casó con adultos[3]. En los veinticinco estados donde no se establece un mínimo de edad para contraer matrimonio, se generan constantemente licencias por parte de los jueces para permitir la unión de menores embarazadas. Las organizaciones no gubernamentales denuncian que miles de muchachas han sido casadas con sus violadores, además mayores de edad.

El matrimonio infantil está regulado en la mayoría de países democráticos por haberse demostrado que provoca graves consecuencias en el desarrollo de los menores. Muchos estudios prueban que aumentan las muertes por embarazos tempranos, las posibilidades de dependencia emocional y económica, así como los casos de abuso sexual y violencia doméstica, incrementando también el riesgo de caer en redes de tráfico de personas. Por otra parte, la inestabilidad familiar y el incremento de las responsabilidades de los menores les empuja a abandonar los estudios, contando con menos oportunidades futuras con respecto a su generación y cayendo en la marginalidad y la pobreza. El índice de fracaso de los matrimonios contraídos antes de los dieciocho años es del 70-80% en base a la cifra de divorcios.

El 90% de los menores casados son mujeres, en su mayoría de dieciséis y diecisiete años. Los jóvenes de quince años suponen un 4% de la totalidad, los de dieciséis un 29% y los de diecisiete un 67%. El 1% representado por los menores de quince esconden historias tan dramáticas como las de las tres niñas de diez años y un niño de once casados en Tennessee en 2001 con mayores de veinticinco. Los casos de niños y niñas de doce y trece años casados con adultos se reproducen en muchos estados, desde Alaska hasta Texas. Según la organización PBS, los más jóvenes en casarse fueron esas tres niñas de diez, dos de once años, diez de doce años, cincuenta y un de trece años y novecientos ochenta y cinco de catorce años. Para tratarse de excepciones autorizadas por un juez, parecen bastantes. Sobre todo, si se tiene en cuenta que a esas edades no se posee aún edad legal para consentir ante un acto sexual.

Solo el 14% de los menores casados contrajo matrimonio con otro menor. La mayoría de los menores casados se unieron a mayores de edad con más derechos y responsabilidades legales que ellos. La mayoría de esos mayores de edad se encontraban entre los dieciocho y los veinte años (un 60%) y hasta los veinticuatro años (el 25%). Aunque los adultos con diferencia de décadas en edad son una minoría, encontramos casos de hombres en los cuarenta años casados con menores (trescientos sesenta y ocho), de cincuenta años (sesenta y un casos) y hasta de sesenta años (treinta y un casos). Respecto a este último dato, una chica de diecisiete años se casó con un hombre de sesenta y cinco en Idaho en 2010.

Según la organización Unchained At Last, los estados con mayor índice de matrimonios infantiles son aquellos centrales con economías muy ruralizadas o con una historia de esclavitud muy anclada y una población afroamericana amplia. Entre ellos: Idaho, Kentucky, Arkansas, Wyoming, Utah, Alabama, Mississippi, Texas, West Virginia, Tennessee y Missouri componen entre el 0.30%-0.10% en el número total de casamientos por estado[4].

Según las cifras de la organización Frontline, el número de matrimonios en estos grupos de edad va en descenso, al mismo tiempo que algunos estados modifican sus legislaciones (como los casos de 2017 en Connecticut, New York y Texas) para endurecer las excepciones previstas para menores de edad y, en todo caso, restringirlas a mayores de dieciséis años. En cualquier caso, hasta que todos los estados legislen un mínimo de edad para casarse (“age floor”), los matrimonios forzosos o causados por embarazos indeseados seguirán siendo una realidad.

Conclusiones

Las excepciones más comunes a la norma son el consentimiento familiar (“parental consent”) y la aprobación judicial (“judicial approval”). La mayoría de los estados deja en manos de los padres el casamiento legal de sus hijos/as desde los dieciséis años. Aunque el menor no quiera casarse, debe hacerlo ya que sus padres toman decisiones por él o ella. El caso de la aprobación judicial, se permite casar a menores de dieciséis en muchos estados, teniendo dicha autoridad no solo los jueces sino los funcionarios bajo su mando en nueve estados. Solo diecisiete estados toman en consideración el “mejor interés” para el menor. El resto, tomará la decisión en base a los alegatos familiares. Además, nueve estados permiten que el embarazo sea considerado razón de peso para entregar licencias matrimoniales a menores, afectando gravemente el futuro de las niñas.

Las organizaciones de activistas contra el matrimonio infantil inciden en que hay una línea muy fina entre el consentimiento familiar y la coerción. Muy difícilmente, un juez (o un funcionario, en su caso) pueden determinar si el embarazo de una menor ha sido a consecuencia de una violación, durante unas simples vistas para solicitud de licencia matrimonial. Las autoridades judiciales encargadas no cuentan con procesos de sensibilización y capacitación para tratar situaciones de semejante vulnerabilidad. Por tanto, dejar en manos de la sociedad la decisión del futuro de un menor es desprotegerlo. Detrás de las decisiones familiares se encuentran motivos culturales y religiosos que no necesariamente miran por el bienestar futuro del niño o la niña. Los funcionarios, en definitiva, operan en base a la palabra de los padres o tutores de los menores, interpretando una ley completamente laxa como buenamente pueden. La solución a esta lacra comienza por ilegalizar las excepciones del matrimonio infantil y continúa por concienciar en la educación sexual para que las niñas no se vean abocadas a embarazos tempranos y a la pobreza. Estados Unidos, sin duda, debe aplicar primero en casa su política exterior de los Objetivos del Milenio como prioridad para proteger a la infancia, especialmente a las niñas adolescentes.


[1] USAID (2016), “Global Strategy to Empower Adolescent Girls”: https://www.state.gov/documents/organization/254904.pdf

[2] World Policy Center (2015): https://www.worldpolicycenter.org/sites/default/files/WORLD_Fact_Sheet_Legal_Protection_Against_Child_Marriage_2015.pdf

[3] Tsui Anjali, Nolan Dan & Amico Chris (2017), “Child Marriage in America: By the Numbers”, PBS: http://apps.frontline.org/child-marriage-by-the-numbers/.

[4] Unchained At Last (2017): http://www.unchainedatlast.org/child-marriage-shocking-statistics/

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